¿De qué se trata?

¿Qué es la constelación familiar sistémica?

La constelación familiar sistémica es un enfoque terapéutico sistémico en el que se manifiesta la fuerte relación de las personas con su sistema familiar. Tanto la familia actual como la familia de procedencia pueden jugar un papel muy importante. Esta estrecha vinculación va más allá de la percepción consciente que podamos tener. Problemas que se manifiestan en nuestra vida y nos perjudican pueden tener su origen en una causa sistémica y proceder de los llamados entramados: sin saberlo, nos hacemos cargo de los destinos difíciles y de los sentimientos de parientes que fallecieron hace mucho tiempo o que todavía están vivos, a los que nos une un vínculo profundo y especial que una y otra vez nos lleva al fracaso. Llevamos cargas sistémicas que tienen efectos negativos en nuestra vida y que pueden afectar a todos los ámbitos de ella: el amor, la amistad, el trabajo e incluso la salud física y psíquica.

Todos estos procesos son inconscientes. No es posible detectarlos a través del pensamiento o de la acción racionales y tampoco son resolubles. Pensamientos como “Cóntrolate”, “La próxima vez lo haré mejor” o “Simplemente debo reconocer mi error” no aportan cambio alguno. En una constelación sistémica se muestran todas estas verdades escondidas y una vez que han salido a la luz pueden dejar de surgir efecto. Aquellos que han sido dejados de lado ganan un lugar en el sistema, se activan relaciones interrumpidas y se restablecen vínculos. Se restaura el orden, las cargas se desvanecen, los sentimientos fuertes pueden finalmente desaparecer y dejan de surtir su efecto. Es la oportunidad de transofrmar una vida antisistémica en una vida independiente y autónoma, y de transformar el propio sistema familiar en una fuente más de energía.

El núcleo de este trabajo es un campo energético que se reconstruye también llamado “campo morfogenético“ y en el que están almacenadas todas las informaciones energéticas de un sistema familiar. Independientemente del espacio y del tiempo, este campo se establece y todos los implicados pueden percibirlo en forma de sentimientos, impulsos, pensamientos e imágenes internas. No es posible explicar este fénomeno: uno siente las emociones dominantes en las personas de este sistema familiar, independientemente de si han fallecido ya o de si todavía viven; independientemente de si uno las conoce o no; independientemente de si están presentes o bien se hallan al otro lado del mundo.

Cuando varios miembros se sienten implicados en este campo energético empieza algo que se llama “el movimiento del alma”. Cuando las personas implicadas siguen sus impulsos surge una imagen movediza; cambian su posición o inician un movimiento continuo, expresan sus sentimientos a través de la risa o del llanto, se manifiestan alianzas secretas o se producen interrupciones en las relaciones, etc… Es posible ver en qué puntos se encalla un conflicto y en qué lugar se interrumpe el flujo de energía. Todo ello es un proceso fenomenológico y el constelador mantiene su atención en el momento presente. Solamente interviene en los puntos en los que el movimiento se interrumpe. Da un impulso e inmediatamente se retira para que el movimiento de las almas pueda continuar hasta llegar a un punto de calma y silencio.

Bert Hellinger el fundador de las constelaciones familiares sistémicas detectó la regularidad de este trabajo fenomenológico a través de la observación y lo formuló en un sistema de reglas fundamentales para que fuese accesible y comprensible para todos. Muchos consteladores posteriores han desarrollado en sus propios trabajos de investigación las diferentes corrientes de las constelaciones familiares sistémicas y también han proseguido con otros p.ej.: la constelación de estructuras, la constelación de organizaciones, la constelación de síntomas, la constelación de órganos, la constelación del alma, constelaciones políticas, etc. Hasta el día de hoy, el trabajo de las constelaciones es un campo muy amplio y con una eficacia y capacidad todavía por explorar.